martes, 3 de enero de 2012
Sobre el oscarizado "Inside Job"
Una reflexión que hace Félix Rodrigo Mora en su libro El giro estatolátrico me vino a la mente al ver este documental. Dice así:
«(...) Lo que este tipo de autores pretende es un capitalismo funcionante, pletórico, en su mejor momento, acumulando a todo gas, sometiendo a nuevos sectores y quehaceres humanos bajo su férula y destruyéndolo todo, desde la naturaleza hasta la condición humana misma, sin olvidar el bien más preciado, la libertad (de conciencia, política y civil). Con él logran un máximo de consumo. Por el contrario, el capitalismo declinante, en crisis y decreciente, les indigna y subleva. Ese es su "anticapitalismo": constituir un orden neo-burgués tan perfeccionado que jamás conozca la crisis, que nunca deje de proporcionar a sus neo-esclavos más y más recursos consumibles, más y más goces del tubo digestivo, más y más barbarie hedonista, más renuncia a ser lo que son, o deberían ser y les gustaría ser, humanos.
No es ocioso recordar que una revolución anticapitalista y antiestatal es necesaria también para poner fin a la sociedad de consumo, para reducir de manera drástica el derroche ilimitado, nihilismo consumista y destructividad patológica del actual orden económico y sistema de dominación. Esta es una diferencia sustantiva con los "anticapitalistas" pro-consumo, que se proponen construir "otro" capitalismo que permita consumir aún más, si ello es posible.
Con hiper-consumo o con escasez extrema, el capitalismo ha de ser desarticulado y eliminado al completo.»
Y es que este documental está curioso. Aporta nombres, datos, actividades concretas y muchas entrevistas en donde las caras y los gestos hacen innecesarias las palabras muchas veces. Sin embargo, mis prejuicios han vuelto a acertar: nada nuevo, y tampoco demasiado profundo. La idea del documental, así como de los gobiernos y de todo el establishment y nomenklatura del sistema, es que la crisis se debe a la avaricia desmedida y descontrolada de unos cuántos en Wall Street y algunas otras callejuelas. Un despiste temporal que ha de ser corregido en pos del capitalismo regulado y con cara amable. Ninguna mención a los fundamentos básicos del capitalismo, parece ser que están bien. Ni se les ocurre pensar que los Estados, esos entes reguladores salvadores, instituciones últimas del poder reinante, también actúan como empresas con los otros Estados y condenan con sus movimientos estratégicos a mucha gente a la miseria, a veces continentes enteros.
Pero claro, la crisis es que nosotros en nuestro primer mundo tengamos una hipoteca del copón, que tengamos que prescindir de la segunda residencia, que las cifras del paro aumenten, etc. La crisis perpetuada desde la instauración de la dominación estatal e instituciones por ella creada como la gran empresa en otros lugares del mundo no nos incumbe. Que lo nuestro sea la crisis debería hacernos pasar vergüenza. Además, la receta que se les da es que se incorporen a lo nuestro, cuando sabemos que eso es inviable, porque de su miseria viene nuestra abundancia.
Algo a destacar sí que tiene: me alegró ver cómo desmontan toda esa basura que llaman ciencia económica y que enseñan en esos centros del no-saber, del adoctrinamiento y de la anulación de la capacidad cavilativa llamados universidades. Todo mi aplauso al documental en ese concreto aspecto.
En definitiva, podríamos hablar mucho de los problemas de nuestras sociedades, problemas que este documental ni nombra, pues se queda en lo anecdótico y lo convierte en fundamental. Yo no me lamentaré, como hace el documental en sus conclusiones, por la crisis del capitalismo pletórico y desarrollista que "vivió Estados Unidos durante 40 años".
«No nos la pegarán con el golpe de la crisis, con el "vamos a empezar de cero" y el "bastará con ajustarse el cinturón durante una temporadita". En realidad, el anuncio de las desastrosas cifras del paro no nos suscita ningún sentimiento. La crisis es una manera de gobernar. Cuando este mundo parece no tener otra forma de sostenerse que mediante la gestión infinita de su propia derrota.
Querrían vernos detrás del Estado, movilizados, solidarios con una improbable chapuza de la sociedad. Pero resulta que nos repugna de tal manera unirnos a esta movilización, que puede ocurrir que uno decida más bien tumbar definitivamente al capitalismo.» (Comité Invisible, "La insurrección que viene")
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Efectivamente, si todos estos gangsters (y los que están por encima de éstos, que no son nombrados en el documental)hicieron todo ésto fue porque los estados, tan capitalistas como ellos, lo consintieron y hasta alentaron, como también consienten y alientan los paraísos fiscales; y es que cualquier sistema que nos diga que alguien (estado o privado) tiene que mandar sobre alguien es malo por sí.
ResponderSuprimirManuel, muy buenas. Nos gustaría publicar tu entrada sobre internet y las redes sociales en nuestro blog. ¿Nos das permiso? Sí es así envíanos un mail a nuestro correo: ateneocntjaen@gmail.com Te agradecemos tu atención de antemano.
SuprimirSalud